CAPITULO XV
DIVISION DE LA ATENCION
Quienes hayan estudiado nuestras enseñanzas
gnósticas, quienes hayan estudiado este mensaje de Navidad, si de verdad llegan
a interesarse por la Senda del Filo de la Navaja y la auto-realización íntima
del Ser, sentirán el anhelo de ver, oír, oler, tocar y palpar las grandes
realidades de los mundos superiores.
Todo ser humano puede llegar a la experiencia
de la realidad. Todo ser humano tiene derecho a las grandes vivencias del
espíritu, a conocer los reinos y naciones de las regiones moleculares y
electrónicas.
Todo aspirante tiene derecho a estudiar a los
pies del Maestro, a entrar por las puertas espléndidas de los templos de
misterios mayores, a conversar con los brillantes hijos de la aurora del
mahamvantara de la creación, cara a cara, empero hay que empezar por despertar
la conciencia.
Es imposible estar despiertos en los mundos
superiores si aquí en este mundo celular, físico, material, el aspirante está
dormido. Quien quiera despertar la conciencia en los mundos internos, debe
despertar aquí y ahora, en este mundo denso.
Si el aspirante no ha despertado conciencia
aquí en este mundo físico, mucho menos en los mundos superiores.
Quien despierta conciencia aquí y ahora,
despierta en todas partes. Quien despierta conciencia aquí en el mundo físico,
de hecho y por derecho propio queda despierto en los mundos superiores.
Lo primero que se necesita para despertar
conciencia es saber que se está dormido.
Eso de comprender que se está dormido es algo
muy difícil, porque normalmente todas las gentes están absolutamente
convencidas de que están despiertas. Cuando un hombre comprende que está
dormido, inicia entonces el proceso del auto-despertar.
Estamos diciendo algo que nadie acepta; si a
cualquier hombre intelectual se le dijera que está dormido, podéis estar
seguros de que podría ofenderse, las gentes están plenamente convencidas de que
están despiertas.
Las gentes trabajan dormidas, soñando...
manejan carros dormidas... soñando... se casan dormidas, viven dormidas...
soñando, y, sin embargo, están totalmente convencidas de que están despiertas.
Quien quiera despertar conciencia aquí y ahora,
debe empezar por comprender los tres factores subconscientes llamados:
Identificación, fascinación, sueño.
Todo tipo de identificación produce fascinación
y sueño. Vais andando por una calle, de pronto os encontráis con las turbas que
van protestando por algo ante el palacio del señor presidente; si no estáis en
estado de alerta os identificáis con el desfile, os mezcláis con las
multitudes, os fascináis, y luego viene el sueño, gritáis, lanzáis piedras,
hacéis cosas que en otras circunstancias no haríais ni por un millón de
dólares.
Olvidarse de sí mismo es un error de
incalculables consecuencias. Identificarse con algo es el colmo de la
estupidez, porque el resultado viene a ser la fascinación y el sueño.
Es imposible que alguien pueda despertar
conciencia si se olvida de sí mismo, si se identifica con algo.
Es imposible que un aspirante pueda despertar
conciencia si se deja fascinar, si cae en el sueño.
El boxeador que se está cruzando golpes con
otro boxeador, duerme profundamente, está soñando, está identificado totalmente
con el acontecimiento, está, fascinado y, si llegase a despertar conciencia,
miraría en todas direcciones y huiría inmediatamente del ring, totalmente
avergonzado consigo mismo y con el honorable, público.
Vais de pronto viajando en cualquier transporte
urbano dentro de la ciudad, tenéis que abandonar el vehículo. en determinada
calle, de pronto os viene a la mente el recuerdo de un ser querido, os
identificáis con dicho recuerdo, viene la fascinación y luego a soñar
despierto... De pronto dais un grito de exclamación. ¿Dónde estoy?
¡Caracoles!... me pasé de cuadra... tenía! que bajarme en tal esquina, en tal
calle; y luego os dais cuenta de que vuestra conciencia había estado ausente,
os bajáis del vehículo y regresáis a pie hasta la esquina donde debíais haberos
bajado.
Quien quiera despertar conciencia debe empezar
por dividir la atención en tres partes: sujeto, objeto, lugar.
Sujeto,
íntima recordación de si mismo de momento en momento. No olvidarse de sí mismo
ante ninguna representación, ante ningún acontecimiento.
Objeto, no
identificarse con cosa alguna, con circunstancia alguna, observar sin
identificación, sin olvidarse de si mismo.
Lugar, preguntarse a
si mismo: ¿Qué lugar es éste? observar el lugar detalladamente, preguntarse a
sí mismo: ¿Por qué estoy en este lugar?
La división de la atención en tres partes conducirá
a los aspirantes hasta el despertar de la conciencia.
Querer vivenciar las grandes realidades de los
mundos superiores sin haber despertado conciencia aquí y ahora es marchar por
el camino del error.