CAPITULO VII
LA ATRACCION DE LOS OPUESTOS
La energía sexual del Tercer Logos armoniza en
forma espléndida todas las funciones del organismo humano.
La energía sexual no solamente es perfecta en
sí misma, sino que además quiere la perfección en todo lo existente.
La energía sexual produce acuerdo y
concordancia entre todas y cada una de las funciones especificas del organismo
humano.
La energía sexual trabaja en el laboratorio
maravilloso del organismo humano, con el propósito de darle a éste su más alta
potencialidad y armonía.
La energía creadora del Tercer Logos procura
siempre completar en forma perfecta cada una de las maravillosas funciones
fisiológicas, psico-somáticas y espirituales del ser humano.
La energía creadora del Tercer Logos
complementa, corrige deficiencias y hace obra completa.
Si consideramos al hombre en sí mismo como
medio ser y a la mujer como su otra mitad, llegamos entonces por deducción
lógica a la atracción amorosa de los opuestos.
Las almas andan sedientas de amor buscando
siempre su otra mitad, el alma gemela de la que fueron separadas desde la
aurora de la creación.
Siempre necesitamos en el camino de la vida de
otro ser. que pueda llenarnos, que pueda suplir con entera exactitud lo que nos
hace falta, no solamente en lo fisiológico, sino también en lo psico-somático y
espiritual.
Cada una de nuestras funciones físicas y
psíquicas necesita un complemento muy humano, esa es una necesidad natural de
todo ser viviente.
La mutua combinación de elementos de la
naturaleza, las bodas químicas, la combinación sexual de elementos opuestos
para lograr un todo perfecto, constituyen el fundamento vivo de todo lo que es,
de todo lo que ha sido y de todo lo que será.
Está demostrado que los elementos químicos se
atraen y combinan amorosamente de acuerdo con el número complementario de
electrones.
Todo hombre de ciencia química sabe muy bien
mediante la observación y la experiencia que, estando constituida la cubierta
perfecta por un número de electrones, el sodio con un electrón sobrante se une
sexualmente al cloro, al que falta un electrón.
Lo asombroso de todo esto, lo maravilloso, es
que el sodio con su electrón extra jamás en la vida podría combinarse con otros
álcalis compuestos de modo análogo.
En el fondo de todas esas maravillas, de todos
esos prodigios del amor, encontramos el matrimonio de los elementos y la piedra
fundamental sobre la que descansa toda química.
Sin exageración alguna podemos afirmar que este
mismo principio de la atracción sexual de los opuestos es aplicable siempre,
sin excepción alguna, a la atracción y matrimonio de hombres y mujeres.
Cada función orgánica y psíquica quiere siempre
complementarse y el sentido de indiferencia, atracción o repulsión, entre
hombre y mujer, es el resultado exacto de un cálculo sutil extraordinariamente
veloz realizado silenciosamente.
El sentido sexual más rápido que el pensamiento
hace cálculos que asombran, y sabe con precisión matemática si la persona de
sexo opuesto que tenemos en frente puede contener todos los factores de
reciprocidad necesarios para complementarnos.
Dentro del organismo humano las diferentes
glándulas y sus sistemas y funciones dependientes actúan por pares, unas
controlando los aspectos masculinos, otras controlando las funciones femeninas.
Existe un maravilloso intercambio de
substancias químicas entre las glándulas masculinas y femeninas.
El doble aspecto masculino-femenino de la
glándula pituitaria es algo que asombra.
Todo hombre de ciencia sabe muy bien que el
lóbulo anterior de la pituitaria es masculino y que el posterior es femenino.
Dentro del organismo humano las glándulas
masculinas y femeninas coordinan en forma armoniosa todas las funciones
biológicas.
Venus y Marte controlan las glándulas
pituitaria y pineal. Mientras Venus en la pituitaria quiere dormir, Marte en la
pineal quiere seguir luchando.
En el cuello vuelve a repetirse esta misma
lucha entre Venus y Marte. Venus controla la tiroides y Marte la paratiroides.
La corteza y la médula de las suprarrenales
representan siempre contrapartes masculinas y femeninas que conducen a la lucha
o a la evasiva.
Esta unión de elementos sexuales
masculino-femeninos en cada una de las glándulas del organismo humano está
sabiamente simbolizada en las imágenes del Tantrismo Tibetano, donde cada Dios
aparece acompañado de una Diosa o Shakti femenina.
Las tragedias del mundo son terribles y cada
hombre y cada mujer, desde los catorce años de vida, andar buscando su
complemento sexual.
Un varón cualquiera puede encontrar en alguna
mujer su complemento para determinada función especifica, pero puede darse el
caso de que sólo con otra mujer encuentre el complemento para su centro de
gravedad fundamental.
La mujer en esto no es una excepción y ahora
nos explicamos mejor la causa trágica sexual de los famosos triángulos, que
siempre terminan con el divorcio o con balazos.
Sólo con la virtud, sólo cumpliendo con el
mandamiento cristiano de no adulterar, dejan de existir los triángulos fatales.
Lo ideal en el amor es encontrar a la otra
mitad, la otra media naranja, el alma gemela.
Sólo el complemento total y perfecto puede
darnos felicidad inagotable; desgraciadamente es mucho pedir, nosotros no
merecemos tanto, todos nosotros estamos llenos de Karma.
En el terreno de la vida conyugal hemos podido
verificar que a veces conduce el hombre y otras veces la mujer.
En todos los hogares hay uno que conduce y otro
que es conducido, no se confunda esto con aquello de mandar y ser mandado.
Hablando astrológicamente diremos que Venus
debe conducir a la Luna, Mercurio a Venus, Saturno a Mercurio, Marte a Saturno,
Júpiter a Marte, la Luna a Júpiter.
Es claro que para esto se necesita saber cuál
es la estrella que guía nuestra vida.
Estas sabias combinaciones de tipo astrológico,
tal como aquí las damos, significan mutua atracción y perfecto complemento
sexual.
Cualquier otro tipo de uniones sexuales fuera
de este orden resulta absurdo y hasta ilegítimo, porque viola la naturaleza
sexual de los interesados, dejándoles profundas heridas psíquicas, muy
difíciles de cicatrizar.
El hombre Mercurial que adora a la bella
Venusina por el amor y dulzura que ella irradia, puede sacarla de su romántica
pereza y darle la ligereza mercurial que ella necesita.
La mujer Jupiteriana locamente enamorada del
hombre. Marciano, puede extinguirle su violencia y encauzar su energía en forma
edificante.
La atracción de los contrarios tiene su origen
en un modelo cósmico Divinal, Inefable.
El tipo Lunar tiende siempre a moverse hacia el
Venusino, el tipo Venusino se mueve hacia el Mercurial, el tipo Mercurial se
mueve hacia el Saturnino, el tipo Saturnino se mueve hacia el Marcial, el tipo
Marcial se mueve hacia el Jupiteriano y el tipo Jupiteriano da vuelta hacia el
Lunar.
Sobre esta base de combinaciones cósmicas
maravillosas, pueden combinarse los tipos humanos para establecer sobre la faz
de la Tierra el Matrimonio Perfecto.
Las parejas gnósticas trabajando intensamente
en la Fragua Encendida de Vulcano, dentro de la Novena Esfera (el sexo), pueden
mediante el Maithuna (magia sexual) ganar lo que no puede ganar el enemigo del
sexo, aunque se declare vegetariano y se torture durante toda la vida llevando
vida de ermitaño.