CAPITULO XIV
GNOSIS
Vamos ahora a estudiar un capitulo del
Evangelio Chino llamado el TAO, con el propósito de aclarar cada vez más
nuestra doctrina gnóstica.
"Cha Hsiang Tzu envió una compañía de cien
mil. hombres a cazar a la cordillera central. Encendieron con chispas una
hoguera que se extendió por todo el bosque, y el resplandor de las llamas se
veía desde cientos de kilómetros. De repente apareció un hombre, saliendo de
entre las llamas y se le vio entre el humo. Todos le tomaron por un espíritu,
y, cuando el fuego se extinguió, salió rápido sin mostrar la menor quemadura.
Hsiang Tzu, maravillado de ello, lo detuvo para examinarlo cuidadosamente. Su
forma corpórea era sin duda la de un hombre, con sus cinco sentidos, su
respiración y su voz. Así que el Príncipe le preguntó qué extraño poder le
permitía pasearse por los precipicios y las llamas. -¿Qué creéis que es una roca?
¿Qué creéis que es el fuego? -el hombre preguntó. Hsiang Tzu dijo: ¿De dónde
vienes, y por dónde has pasado? -No sé nada de ello -contestó el hombre."
"El incidente llegó a oídos del Marqués
Wen, del Estado de Wei, quien habló a Tzu Hsia acerca de él diciendo: -¡Qué
hombre más extraordinario debe ser! Por lo que he oído hablar al Maestro
-replicó Tzu Hsia-, el hombre que está en armonía con TAO entra en intima
comunión con los objetos externos y ninguno de ellos Puede hacerle ningún mal.
Pasa a través del metal y de la piedra sólida, pasa a través del fuego o sobre
el agua, todo es posible para él. -¿Por qué, amigo mío -dijo el Marqués- no
puedes tú hacer todo eso? -Aún no he llegado -contestó Tzu Hsia- a limpiar mi
corazón de impurezas y de falsa sabiduría. Sólo encuentro gusto en discutir el
asunto. -Y ¿por qué -preguntó el Marqués no hace el Maestro lo mismo? -El
Maestro -contestó Tzu Hsia- puede hacer estas cosas, pero también se puede
abstener de hacerlas."
"Esta contestación encantó al
Marqués."
Es urgente encender el fuego sagrado en la
cordillera central, es decir, en la espina dorsal; la Madre Kundalini confiere
al iniciado poderes extraordinarios sobre el fuego flamígero, el aire, las
aguas y la tierra.
¿Qué creéis que es una roca? Esto nos recuerda
la piedra filosofal de los viejos Alkimistas Medioevales. Esto nos recuerda la
doctrina de Pedro. Petrus significa Piedra, Pedro, uno de los doce apóstoles
del Cristo cuyo nacimiento celebramos esta noche de Navidad.
La doctrina de Pedro es la doctrina del sexo,
la ciencia del Maithuna (magia sexual). La piedra viva es el sexo, la peña., la
roca sobre la cual debemos levantar el Templo Interior para el Cristo Intimo,
nuestro Señor.,
Y dijo Pedro: "He aquí, pongo en Sión la
principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en ella, no
será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, El es precioso; pero
para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon ha venido a
ser la cabeza del ángulo; piedra de tropiezo y roca de escándalo".
Quien enciende la hoguera en la cordillera
central (la espina dorsal) edifica el Templo (fabrica los Cuerpos Solares) y
entra en armonía' con el TAO (encarna al Ser).
Jesús el Cristo, cuya Navidad celebramos esta
noche, dijo: "A todo el que me oye y cumple lo que digo lo compararé a un
hombre prudente, que edificó su casa sobre roca". (El sexo.) "Y cayó
lluvia, y vinieron riadas y vientos, y la casa no cedió, por-que estaba
cimentada sobre piedra." (El sexo.)
"Y al que me oye y no me cumple lo
compararé a un hombre necio, que edificó su casa sobre la arena." (Teorías
de todo tipo, prácticas de toda especie, con exclusión total del Maithuna o
magia sexual.)
"Y vinieron lluvias, y vientos, y riadas,
y la casa cedió, con gran ruina." (Cayendo al abismo.)
En el mundo millones de personas edifican sobre
la arena y odian el Maithuna (magia sexual), no quieren edificar sobre la roca,
sobre la piedra (el sexo), edifican sobre la arena de sus teorías, escuelas,
etc., y creen que van muy bien. Esas pobres gentes son equivocadas sinceras y
de muy buenas intenciones, pero caerán en el abismo.
Todo el que nace en los mundos superiores debe
reducir a polvo el ego, para libertarse de los cuerpos lunares y ejercer todo
el poder sacerdotal de la alta magia.
El Maestro que no ha disuelto el yo
pluralizado, el Maestro que no ha eliminado los cuerpos lunares, no puede
ejercer todavía el poder sacerdotal, porque no ha limpiado su corazón de
impurezas y falsas sabidurías.
Jesús dijo a sus discípulos:
"No dejéis noche ni día de buscar hasta que hayáis encontrado
los misterios del reino de la luz".
"Porque ellos os purificarán y os llevarán al reino de la
luz."
"Y decidles: Renunciad al mundo y a cuanto hay en el."
"Y a todas sus sevicias, y a todos sus pecados, y a todas sus
gulas."
"Y a sus discursos todos, y a cuanto hay en él, para que seáis
dignos de los misterios de la luz."
"Y para que seáis preservados de los suplicios reservados a
aquellos que se han separado de los buenos."
"Y decidles: Renunciad a la murmuración, para que seáis
preservados del ardor de la boca del can."
"Y decidles: Renunciad al juramento, para que seáis dignos de
los misterios de la luz. Y para que seáis librados de los suplicios de
Ariel."
"Decidles: renunciad a la lengua embustera, para que seáis
dignos de los misterios de la luz. Y para que seáis preservados de los ríos
ardientes de la lengua del can."
"Decidles también: renunciad a los falsos testigos, para que
seáis dignos de los misterios de la luz. Y para que seáis preservados de los
ríos ardientes de la boca del can."
"Decidles: Renunciad al orgullo y a la vanidad, para que seáis
dignos de los misterios de la luz. Y para que seáis preservados de los abismos
del fuego de Ariel."
"Y decidles: Renunciad al amor propio, para que seáis dignos de
los misterios de la luz. Y para que seáis salvados de los suplicios del
infierno (reino mineral)."
"Renunciad a la elocuencia (verborrea de la intelectualidad
sin espiritualidad), para que seáis dignos de la luz. Y para que seáis
preservados de las llamas del infierno."
"Renunciad a los malos pensamientos, para que seáis dignos de
los misterios de la luz. Y para que se os preserve de los tormentos del
infierno."
"Renunciad a la avaricia, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que se os libre de los arroyos de humo de la boca
del can."
"Renunciad a las rapiñas, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis preservados de los arroyos de
Ariel."
"Renunciad a las malas palabras, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis salvados de los suplicios del río del
humo."
"Renunciad al engaño, para que seáis dignos de los misterios
de la luz. Y para que seáis preservados de los mares de fuego de Ariel."
"Renunciad a la crueldad, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis preservados de los suplicios de las
fauces de los dragones."
"Renunciad a la cólera, para que seáis dignos de los misterios
de la luz. Y para que seáis preservados de los ríos de humo de las fauces de
los dragones."
"Renunciad a la desobediencia, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis preservados de los demonios de Jaldabaoth
y de los ardores del mar de fuego."
"Renunciad a la cólera, para que seáis dignos de los misterios
de la luz. Y para que seáis preservados de los demonios de Jaldabaoth y de sus
suplicios."
"Renunciad al adulterio, para que seáis dignos de los
misterios. de la luz. Y para que seáis preservados del mar de azufre y de las
fauces del león."
"Renunciad a los homicidios, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis preservados del archón de los cocodrilos,
que es la primera de las criaturas que están en las tinieblas exteriores."
"Renunciad a las obras perversas e impías, para que seáis
dignos de los misterios de la luz. Y para que seáis preservados de los archones
de las tinieblas exteriores."
"Renunciad a la impiedad, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis preservados del llanto y del rechinar de
dientes. "
"Renunciad a los envenenamientos, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis salvados de la gran helada y el granizo
de las tinieblas exteriores."
"Renunciad a las blasfemias, para que seáis dignos de los
misterios de la luz. Y para que seáis preservados de todos los suplicios del
gran dragón de las tinieblas exteriores."
"Y decid a quienes predican y escuchan malos doctrinas:
imalhaya vosotros!"
"Porque si no os arrepentís de vuestra malicia caeréis en los
tormentos rigurosísimos del gran dragón y de las tinieblas exteriores."
"Y nada en el mundo os rescatará, hasta la eternidad."
"Sino que seréis sin existencia hasta el fin (entraréis en la
tierra del no retorno, los mundos infiernos)."
"Y decid a quienes descuidan la doctrina de la verdad del
primer misterio: imalhaya vosotros!"
"Porque los suplicios que habéis de experimentar superarán a
los que experimentan los demás hombres."
"Y permaneceréis entre la nieve, en medio de los dragones, en
las tinieblas exteriores."
"Y nada podrá rescataros hasta la eternidad (hasta que se
reduzcan a polvo en los mundos infiernos del reino mineral)."
"Y decidles: amad a todos los hombres, para que seáis dignos
de, los misterios de la luz. Y para que os elevéis en el reino de la luz."
"Sed dulces, para que podáis recibir el misterio de la luz y
elevaros al misterio de la luz."
"Asistid a los pobres y enfermos, para que os hagáis dignos de
recibir el misterio de la luz y os podáis elevar al reino de la luz."
"Amad a Dios, para recibir el misterio de la luz y llegar al reino
de la luz."
"Sed caritativos, para que recibáis el misterio de la luz y
lleguéis al reino de la luz."
"Sed santos, para recibir el misterio de la luz y elevaros al
reino de la luz."
"Renunciad a todo, para ser dignos del misterio de la luz y
elevaros al reino de la luz,"
"Porque éstas son las vías de los que se hacen dignos de
misterio de la luz."
"Y cuando halléis hombres que renuncian a cuanto constituye el
mal y practiquen lo que yo digo, transmitidles los misterios de la luz sin
ocultarles nada."
"Y cuando fuesen pecadores, y cometiesen los pecados y faltas
que os he enumerado, dadles también los misterios, para que se conviertan y
hagan penitencia, y no les ocultéis nada."
"Porque yo os he traído los misterios a este mundo para,
redimir cuantos pecados han sido cometidos desde el principio."
"Y por eso os he dicho que no he venido a llamar a los justos.
Yo he traído los misterios para redimir los pecados de todos, y para que todos
sean llevados al reino de la luz."