CAPITULO III
EL SISTEMA SOLAR DE ORS
En el Nirvana el sentido aquel de familia,
tribu, clan, ha desaparecido porque todos los seres se auto consideran como
miembros de una gran familia. La variedad es unidad.
Empero, a través de la observación y la
experiencia, todos nosotros los hermanos hemos podido verificar que existe algo
así como una semejanza de familia en cada uno de los grupos de Elohim o
Prajapatis que gobiernan los distintos sistemas solares de esta Galaxia en que
vivimos.
Ese sentido de asociación cósmica en cada grupo
de Elohim hace de ellos algo así como familias inefables, divinas, sublimes.
La familia cósmica que gobierna al sistema
solar, de Ors en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser, cuenta
entre sus miembros más distinguidos a Gabriel, Raphael, Uriel, Michael, Samael,
Zachariel y Orifiél.
Cada uno de estos hermanos mencionados es jefe
de legiones angélicas, cada uno de estos hermanos tiene que trabajar
intensamente en la Gran Obra del Padre.
Gabriel es el regente de la Luna, Raphael es el
regente de Mercurio, Uriel gobierna a Venus, Michael es el Rey del Sol, Samael
es el regente de Marte, Zachariel es el rector de Júpiter, y Orifiel rige los
destinos del viejo Saturno, el anciano de los cielos.
En el centro de cada esfera, de cada planeta,
se encuentra siempre el templo cósmico, el templo planetario, la-morada del
genio regente.
Todo maestro de la Logia Blanca puede visitar
en Cuerpo Astral el templo-corazón del planeta Tierra. El genio de la Tierra es
aquel Melkisedek de que habla la Biblia, Changam, el Rey del Mundo.
Se nos ha dicho que el genio de la tierra tiene
un cuerpo físico semejante al nuestro, pero eterno, inmortal; algunos Lamas del
Tibet han tenido la gran dicha de conocer personalmente a Changam.
El genio de la Tierra vive en Agarthi, el reino
subterráneo, en compañía de los sobrevivientes Iniciados de la Lemuria y
Atlántida.
La raza de Agarthi sólo aguarda que la raza
Aria degenerada que vive actualmente en la superficie de la tierra. perezca con
el fuego. Cuando todos nosotros los perversos de esta raza hayamos perecido,
entonces ellos, los sobrevivientes de la Lemuria y Atlántida repoblarán la
Tierra, y, mezclándose con algunos selectos sobrevivientes de nuestra actual
raza Aria, originarán la futura sexta raza.
Dentro del interior de la Tierra existe una
raza con cuerpos físicos Lemures y Atlantes. Estas razas poseen todos los
inventos atómicos científicos de, los tiempos antiguos.
El Rey del Mundo trabaja intensamente y está
ayudado en su trabajo por los Coros, aquellos grandes Seres que gobiernan la
vida y la muerte en todos los planos de conciencia cósmica.
La Tierra es un organismo viviente que gira
alrededor del Sol. El genio planetario la mantiene firme en su marcha.
La Tierra es uno d e los miembros de la Gran
Familia cósmica del sistema Solar de Ors.
Todos los cuerpos siderales próximos a esta
Tierra gobernada por Melkisedek, Rey del Fuego, forman parte de esta complicada
familia.
El sistema Solar de Ors incluye dentro de su
seno muchos variados objetos. Alrededor del Sol giran en órbita nueve planetas
gobernados por Seres Inefables, treinta y un satélites conocidos, miles de
asteroides, cometas y muchos millones de partículas meteóricas.
A pesar de su número y de la enorme masa
cósmica que todos estos cuerpos representan, aunque parezca increíble, más del
99 por ciento de la materia del Sistema Solar de Ors está totalmente
reconcentrada en el Sol.
Realmente el Astro Rey es el corazón del
sistema solar de Ors. En el templo corazón del Sol, situado dentro del centro
de la radiante esfera, viven y trabajan los siete Chohanes que dirigen los
siete grandes rayos cósmicos.
Pocos son los seres humanos del planeta Tierra
que pueden visitar en Cuerpo Astral el templo corazón del Sol.
Un tremendo y espantoso precipicio conduce al
Iniciado hasta el vestíbulo de la sabiduría.
Todo aquel que llega hasta el sagrado vestíbulo
debe postrarse reverente ante el guardián del templo.
Un estrecho camino conducirá al visitante hasta
el templo corazón donde moran terribles los siete Chohanes.
En el corazón del Sol palpita intensamente toda
la vida del Sistema Solar de Ors.
La fuerza de gravitación del sol mantiene
dentro de sus órbitas mecánicas toda la familia solar.
Toda la mecánica del Sistema Solar de Ors
marcha de acuerdo con la gran ley, las órbitas concentradas en los planetas que
giran danzando alrededor del sol, entre las grandes sinfonías del diapasón
cósmico, están sabiamente relacionadas de acuerdo con la Ley de Bode.
Tomando el desarrollo geométrico 0, 3, 6, 12,
24,48, 96, 192, y agregando 4 a cada número, logramos una serie que representa
más o menos las distancias entre las órbitas planetarias y el Sol.
Mercurio, el señor de la ciencia, el mensajero
de los dioses, se mueve alrededor del Sol con, vertiginosa rapidez. Venus el
astro de la música, el amor y la belleza, en segundo lugar con relación al Sol,
se mueve un poco más lento, y la Tierra, nuestra pobre Tierra afligida y
mártir, que está en tercer lugar, se mueve bajo la sabia dirección de Changam o
Melkisedek en forma todavía más lenta.
Nuestro querido Sistema Solar de Ors tiene como
vecino al sistema solar llamado Baleooto.
El famoso cometa SoIni de cuando en cuando
suele acercarse demasiado en forma peligrosa al resplandeciente Sol Baleooto,
entonces este último se ha visto obligado muchas veces a desarrollar una muy
fuerte tensión eléctrica para poder mantener con firmeza su sendero cósmico
habitual.
Esta tensión, como es muy natural y lógico,
provoca idéntica tensión en todos los soles vecinos entre los cuales se
encuentra nuestro Sol llamado Ors.
Esta es la ley del Solioonensius que afecta también
a los planetas que giran alrededor de sus correspondientes soles.
La tierra no puede ser una excepción a esta ley
del Solioonensius. La terrible tensión eléctrica provoca revoluciones
sangrientas y espantosas catástrofes.
Dos veces se manifestó el Solioonensius en el
antiguo Egipto de los Faraones. En la primera el pueblo en sangrienta
revolución eligió nuevos gobernantes mediante sangre y muerte. A todos los
gobernantes de la clase saliente les sacaron los ojos.
En la segunda manifestación de esta ley
cósmica, el pueblo Egipcio enfurecido espantosamente, se levantó contra sus
gobernantes y los mató atravesándoles el cuerpo a cada uno con un cable
sagrado, dicho cable fue luego lanzado al Nilo. Aquel cable parecía más bien un
gigantesco collar macabro.
La revolución Bolchevique fue también el
resultado del Solioonensius. En el pasado, cada vez que se manifestó la ley del
Soloonensius, hubo grandes catástrofes sociales.
Los hombres comprensivos aprovechan las leyes
del Solioonensius para entrar por la senda de la realización íntima.
El sistema solar de Ors, visto desde lejos,
parece un hombre caminando a través del inalterable infinito.
Recordemos que el momento de recepción de un
ser comparable que mire hacia el Sol, es de ochenta años.
Los astrónomos aseguran que nuestro sistema
solar de Ors se dirige hacia la estrella Vega a razón de veinte kilómetros por
segundo.
El hecho concreto es que en ochenta años,
dejando tras de sí el sol toda la brillante radiación de su maravilloso
sistema, avanza victorioso, en el espacio sagrado, aproximadamente
50.000.000.000 de Km. (Cincuenta mil millones de kilómetros).
La esfera de radiación, la banda de fuego, o el
cuerpo largo y resplandeciente de nuestro sistema solar, en ochenta años, es
una figura cinco veces más larga que ancha y hermosamente proporcionada como el
cuerpo humano parado.
La atracción ejercida por el Sol rige todos los
movimientos de la familia solar, y cuando más cerca están de él los distintos
planetas, es claro que mayor tiene que ser la velocidad para contrarrestar
enérgicamente la tremenda fuerza de acción solar.
Los planetas que componen la familia cósmica
solar varían de tamaño entre sí, creciendo en general desde el más pequeño, el
veloz Mercurio, el mensajero de los Dioses, que está más cerca del centro,
hasta el poderoso Júpiter Tonante, el Padre de los Dioses, a mitad de la
distancia entre el centro y la circunferencia y luego disminuyendo otra vez
hasta el planeta más externo conocido, Plutón, que es algo mayor que el veloz
Mercurio.
Después de muchos años de observación y
experiencia se ha podido verificar que cuanto más remotos los planetas, son
fuera de toda duda más lentas sus velocidades alrededor del Cristo Sol;
realmente estas velocidades disminuyen desde los cincuenta kilómetros por segundo
de Mercurio, hasta los cinco de Neptuno, el señor de la Sabiduría Oculta, el
rey del mar.
El eje del Sistema Solar de Ors, es decir, el
mismo Sol, hace su rotación alrededor de un centro magnético interestelar o
chakra cósmico. Dicha rotación se realiza en un mes.
El veloz Mercurio, el mensajero celeste,
realiza su rotación alrededor del astro rey en tres meses.
Venus realiza su danza alrededor del Sol en
ocho meses. La Tierra hace su viaje alrededor del Sol en doce meses.
La danza maravillosa de Neptuno el rey del mar,
alrededor del Sol, es de ciento sesenta y cuatro años.
La figura cósmica del Sistema Solar de Ors es
extraordinariamente compleja y bella.
Los trozos planetarios convertidos en múltiples
espirales de varias tensiones y diámetros, semejan una serie resplandeciente de
cubiertas divinales que opacan el largo filamento caliente y blanco del Sol de
Ors. Cada una irradiando esplendorosamente con calor y brillo propios y
característicos; el maravilloso conjunto combinado es como una red misteriosa y
sublime de tela de araña, tejida espléndidamente con las múltiples trayectorias
excéntricas de millares de asteroides y cometas de larga cabellera,
resplandeciendo con alientos de fuego y retintineando con una música
increíblemente sutil y armoniosa, basada totalmente en los tres compases del
Mahaván y del Chotabán que sostiene el Universo firme en su marcha.
Realmente, el Sistema Solar de Ors es una
criatura cósmica viviente que nació hace muchísimos millones de años en la
novena esfera (el sexo).
Todos los hombres son semejantes en diseño y
constitución, de igual modo sucede con todos los soles del espacio infinito.
Lo que distingue a los hombres, unos de otros,
es, su grado de conciencia; lo que distingue a los soles es su grado de
radiación.
Luz y Conciencia son en el fondo un mismo
fenómeno. Luz y Conciencia obedecen las mismas leyes, creciendo o menguando
exactamente en la misma forma.
En el Caos, en el Esperma Universal, se halla
el diseño cósmico del hombre y de los Soles.
El auto-desarrollo del cosmos-hombre, o del
Sistema Solar, la. iluminación e irradiación gradual de uno o del otro, es el
grado de Conciencia auto-generada de cualquier Cosmos Solar, o de cualquier
cosmos hombre. Depende totalmente del mismo ser individual.
Para que un hombre sea plenamente consciente de
sí mismo todas sus partes deben hacerse plenamente conscientes.
Para que un Sol se haga plenamente radiante,
todos sus planetas, sus órganos cósmicos, deben ser plenamente radiantes.
La tarea de todo Universo y de todo Ser, desde
el gigantesco Sol hasta la insignificante célula, es despertar conciencia.
El Sistema Solar de Ors se hará más
resplandeciente conforme cada uno de sus mundos, conforme cada persona, cada
célula viva, vaya despertando conciencia.
Todos los seres humanos del planeta Tierra
tienen la conciencia dormida. Es imposible experimentar eso que es la Verdad
mientras la conciencia esté totalmente dormida.
Existen cuatro estados de conciencia:
Primero: Sueño durante el estado de vigilia.
Segundo: Sueño durante aquellos momentos en que
el cuerpo físico duerme.
Tercero: Auto-conciencia.
Cuarto: Conciencia objetiva despierta.
Normalmente las gentes viven en los dos
primeros estados de conciencia. Las gentes no solamente sueñan cuando el cuerpo
físico está en reposo, las gentes siguen soñando en el llamado estado de
vigilia.
Muy raro es hallar algún ser humano consciente,
pero las gentes creen firmemente que ya tienen la con-ciencia despierta.
Resulta imposible llegar al conocimiento
objetivo mientras no se haya logrado la auto-conciencia.
Las gentes viven soñando, trabajan soñando, y
sin embargo creen equivocadamente que están despiertas.
Durante el sueño normal del cuerpo físico, el
ego envuelto en su cuerpo de deseos, ambula por la región molecular como
sonámbulo, soñando, y al volver al cuerpo físico, al regresar al estado de
vigilia, los sueños continúan dentro del individuo.
Quien despierta conciencia ya no sueña, vive
despierto en los mundos internos mientras su cuerpo físico duerme.
Conforme las gentes vayan despertando
conciencia, el Sistema Solar de Ors se tornará más y más resplandeciente.
El Sistema Solar de Ors es el Adam Kadmon, el
Hombre Celeste nacido del agua y del fuego en la novena esfera (el sexo).